Viernes 24 Noviembre 2017
La Pontificia Obra de la Propagación de la Fe nace por el interés de una joven mujer llamada Paulina Jericot, nacida en el seno de una familia católica de la pequeña burguesía en Nyon Francia el 22 de julio de 1799.
 
A los 17 años de edad decide consagrar su vida a Cristo como laica y es ese gran amor a Cristo el que la lleva a fundar la Obra de la Propagación de la Fe, el 3 de Mayo de 1822.
 
En el año 1845 y con el deseo de ofrecer una contribución social a los obreros de la industria textil, construyó una cooperativa denominada OBRA DE LAS OBRAS.
 
Abandonó su vida de lujos y comenzó a visitar a los pobres y a buscar ayudas económicas para darles.
 
Esta Obra de la Propagación nace de la creatividad del amor. Ella descubre que con un céntimo a la semana era posible apoyar la misión y lo inicia con 10 familias, las mismas que invitaran a otras diez y así sucesivamente.
 
 
Hay tres actitudes concretas que ella vive y anima a vivir:
  • Entusiasmo
  • Sacrificio
  • Ayuda concreta
 
Propuso también hacer una cadena de corazones unidos por la oración y lo llamó ROSARIO VIVIENTE.
 
Ella nos invita hoy a:
  • Vivir un amor profundo por la eucaristía.
  • A apreciar la oración.
  • Y a comprometernos realmente con la misión.
  • Ella es un testimonio de compromiso misionero siempre actual.
 
Bajo la inspiración de esta mujer laica que muy inteligentemente organizó una colecta por las Misiones, nace la Obra Propagación de la Fe el 2 de mayo de 1822. La obra no tardó en extenderse a otros países, y es así que en el año  1922 el Papa Pio XI le concede a la obra el título de Pontificia y la declara órgano oficial de la iglesia para las misiones, trasladando su sede oficial a Roma.
 
El mismo Papa de las Misiones, Pio XI, aprobó en 1926 la institución en el mundo católico de una jornada a favor de esta obra el DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES (DOMUND).
 
La Obra propagación de la Fe es una institución universal de cooperación con las misiones a través de la oración y el sacrificio, la promoción de las vocaciones misioneras y la cooperación económica y material de los cristianos de todo el mundo.
 
Sabedora de que la evangelización es ante todo una acción del Espíritu Santo, suscita en los fieles, en primer lugar la Oración y el sacrificio por las misiones, tiene los siguientes objetivos.
 
Sus objetivos:
  • Formar a todo el pueblo de Dios para que tome conciencia de su vocación misionera Universal.
  • Informar a los cristianos acerca de la vida y las necesidades de la Iglesia en Territorios de Misión, mediante el intercambio de información, la participación de los valores espirituales, los testimonios de solidaridad en tiempos de prueba y el apoyo moral y material en la adversidad.
  • Incrementar entre las Iglesias particulares la ayuda, tanto espiritual como material, con particular atención al intercambio de personal apostólico para la evangelización del mundo.
  • Promover las vocaciones misioneras Ad gentes, especialmente las vocaciones de por vida.
  • Favorecer, especialmente en los jóvenes, la educación en la justicia a través de la información y el conocimiento de la doctrina social  de la Iglesia, a fin de estimularles a la ayuda, y a llevar a cabo una sensibilización misionera que los lleve al ofrecimiento de sí mismo a las misiones.
  • Promover la solidaridad económica apelando a la generosidad de los cristianos del mundo entero, con el fin de elaborar un programa de justicia social y de asistencia para subvenir de manera regular a las necesidades esenciales de toda la iglesia en Territorio de Misión.
 
La Pontificia Obra de la Propagación de la Fe despliega su actividad a lo largo de todo el año, pero con mayor intensidad durante el mes de Octubre. Este debe ser considerado en todos los países como  EL MES MUNDIAL DE LAS MISIONES, del que el penúltimo domingo, denominado JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES, es su momento culminante. Este día será celebrado en todas las Iglesias particulares como la FIESTA DE LA CATOLICIDAD Y DE LA SOLIDARIDAD UNIVERSAL.  En este día los Cristianos de todo el mundo tomaran conciencia de su común responsabilidad en la evangelización del mundo.
 
Como parte de esta Obra está también:  La Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros  (UEAM), Las Familias Misioneras y los Jóvenes Misioneros.
 
La Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros (UEAM), es un servicio desde las Obras Misionales Pontificias, para todo enfermo crónico o anciano que desee ofrecer su dolor, su sufrimiento y su vida por las misiones, como un hecho solidario con los misioneros/as y los más pobres y necesitados el mundo:
  • Ofreciendo diariamente su dolor por las misiones.
  • Orando intensamente por las misiones.
  • Siendo  verdadero misionero con su familia sus amigos y con los demás enfermos.
  • Participando con especial fervor en la celebración de la jornada Mundial del Enfermo.
  • Trabajando en su propia santificación por medio de la santificación de la vida y pasión de Jesús y de los dolores corredentores de María, esforzándose siempre en testimoniar con alegría cristiana su fe, su esperanza y amor.
 
Las familias misioneras son un servicio de animación y formación misionera, dirigida a las familias. La familia ha recibido esta misión sobre todo  en dos sacramentos, el bautismo y el matrimonio. El Santo Padre Juan Pablo II, nos dice. “ Si todo Cristiano es corresponsable de la actividad misionera, con mayor razón, apremiada por el celo misionero se debe sentir la familia Cristiana, asentada en el sacramento específico (Juan Pablo II, Mensaje por el Día Mundial de las Misiones 1994).

Por ello proponemos:

  •  Despertar y formar en las familias el sentido misionero universal, para que cumplan mejor su misión como verdaderas familias católicas.
  • Promover  la comunión y el servicio misionero en cada familia y desde ellas hacia otras familias, en su propio ambiente y más allá de sus fronteras.
  • Promover y apoyar la animación de los servidores de la pastoral familiar.
  • Capacitar a las familias para que comprendan y realicen su misión dentro de ellas mismas, dentro de su comunidad y hacia todos los agentes  más allá de sus fronteras.
 
El servicio se dirige a:
 
Las familias de niños, niñas y adolescentes de infancia y adolescencia misionera y grupos misioneros.
Los movimientos familiares.
Los agentes de pastoral familiar.
Otras familias interesadas.
 
Jóvenes Misioneros es un servicio desde los jóvenes para los jóvenes, que busca formar  conscientemente a los mismos como jóvenes cristianos misioneros, para responder al pedido de Jesús de “Ir por el mundo y anunciar la Buena Nueva.
Proyectar como jóvenes, la vitalidad y vigencia de la misión Ad Gentes.
Formar jóvenes con una misión sin fronteras, con actitud de servicio y solidaridad.
 
La Obra está organizada y coordinada desde un Secretariado General, con Sede en Roma. Preside este organismo un Secretario General, nombrado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
 
Secretariado General: P. Ryszard Szmydky O.M.I.
 
A nivel Nacional
El responsable de la Obra es el Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias. Este es nombrado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a propuesta de la Conferencia Episcopal de cada país.  
 
Director Nacional en Ecuador: P. Richard García Loor
 
El Director Nacional nombra un Secretario Nacional para la Infancia Misionera, que asume el acompañamiento cotidiano de ella. A nivel diocesano el responsable es el Director Diocesano de Misiones o el asesor nombrado por el obispo de cada diócesis.
 
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Teléfono: 593 2 2236109 Ext. 112